Muchas veces cuando enseñamos algo por primera vez a un curso en particular, podemos observar que al preguntar si entendieron o no, todos dirán que sí. Cuando preguntamos si alguien tiene una duda, todos dirán que no. ¿Es esta la realidad para nuestros alumnos?
Lamentablemente, esto no es así pues todas las personas aprendemos de forma y a ritmos diferentes. Pero ¿cómo podemos saber quién entendió y quién no si no se atreven a decírmelo?
Para evitar lo anterior, les presento una técnica muy simple pero que provoca resultados asombrosos. Recorte cuadrados no más grandes que 4 x 4 cms. de color rojo en la cantidad de alumnos que tenga. Acto seguido, haga lo mismo de color verde. Luego pegue un cuadro rojo y verde creando una tarjetita bicolor.
El número de tarjetas será tomando en cuenta el curso más numeroso que tenga. Haga solo un juego de tarjetas pues esto no se lo entregará a los alumnos para que se lo lleven a casa. Si lo hace, tenga por seguro que ellos lo perderán, lo dañarán, etc.
Entonces, cada vez que llegue a un curso nuevo, entregue una tarjeta por alumno y explique que:
EL color verde significa : ENTIENDO
El color rojo significa : NO ESTOY ENTENDIENDO
y que cuando no entiendan o sí lo hagan lo tengan encima de su puesto y lo muestren.
De esta forma, Ud. puede observar la clase y mirar los puestos de los alumnos y notar quiénes no están captando la idea o la instrucción. Este método es muy bueno para trabajar autoestima, pues ya no tendrán miedo de decir que no saben ni miedo al profesor o su reacción.
Anteriormente he comentado sobre la presentación personal de un profesor en relación al calzado y la ventajas de su comodidad. Ahora bien, la vestimenta no es algo menor. Primero que todo, debemos entender que no porque seamos profesores no tenemos que tener un uniforme. Quizás no tendremos el tradicional uniforme de oficina, pero debemos ser precavidos a la hora de escoger nuestras prendas.
Al llegar a un nuevo lugar de trabajo, tenemos solo ONE chance para la primera impresión. No hay segundas oportunidades para esto y por lo tanto, no podemos desperdiciarlo. La ropa debe ser apropiada a una persona profesional pues demuestra seguridad y cuidado personal. No le demuestre a sus alumnos y colegas que se puso lo primero que encontró y que con suerte se lavó la cara.
Combine su ropa, use colores vivos o sobrios pero con seriedad. Si llega con un sweater gastado, con zapatillas de correr y un par de jeans sueltos, con un pelo desordenado y nada más que eso, tenga por seguro que se llevará varias miradas en la jornada y no precisamente positivas.
Sea precavido y arregle su cabello, use maquillaje natural, no use piercings (úselos en su privacidad), no deje visibles sus tatuajes (si los tuviere) y use accesorios ad-hoc al contexto; y como se dijo en el segundo posteo de esta página, siempre use su delantal.
Si ha hecho lo contrario en alguna ocasión y ahora tiene la oportunidad de cambiar de lugar de trabajo, ponga este consejo en práctica y observe el comportamiento de sus pares y alumnos hacia Ud.
Una de las cosas más simples de ser profesores pero que en reiteradas ocasiones no se toma en cuenta, es la presentación personal al momento de trabajar. En primer lugar, tenemos la vestimenta; un tema que ahondaremos más adelante. Y por otro lado, tenemos el calzado.
Pensemos primero en la presentación, o sea, obviamente no podemos ir a hacer clases con zapatillas. Puede que sea un poco anticuada con este comentario, pero siento que el profesor siempre debe mostrar una imagen de responsabilidad y de adecuación y contextualización frente a los alumnos, sus padres y colegas (tiene sus instancias personales con familia y amigos para usar sus prendas favoritas).
Ya tenemos la primera consideración en cuanto al calzado, pero además hay otros puntos que no se pueden olvidar. Actualmente, la pedagogía y sus nuevas metodologías nos desenvuelven en un ambiente constructivista, en donde profesores y alumnos son parte del learning process, por ende, Ud. ya no tendría que ser el típico profe que habla la clase completa ni menos el que hace clases sentado toda la hora (a no ser que su salud así lo permita).
Lo anterior entonces, nos hace pensar en la comodidad que necesitamos al enseñar. Tenemos que estar largas horas de pie en las que caminamos alrededor de la sala, en la que debemos agacharnos a la altura de los alumnos pequeñitos del primer ciclo. Y Ud. ¿va a usar zapatos que lo dañan? Como mujer, a muchas nos fascinan los tacos, millones de zapatos, botas, etc. que al final del día nos hacen rogar por que los pies ya no nos duelan más. Aún así, para mujeres y hombres es lo mismo: sabemos que el sueldo de profesor no es el mejor del planeta, pero optemos a comprar un buen par de zapatos que nos acomode a tener varios pares que nos dañan los pies.
No olvidemos, o enterémonos como futuros profesores, que cuando trabajemos tenemos que correr, que a buscar el libro, que el material, que lo llamó el director a su oficina, que tiene un curso en el tercer piso, después uno en el primero y después uno en el segundo, que no tiene auto y debe caminar a tomar locomoción o hasta su casa. Es importante la presentación personal, pero seamos inteligentes pues debemos cuidar nuestro bienestar diario.
Cuando hacemos clases al primer ciclo (1° a 4° básico) es imposible que la sala esté en silencio (hablo exclusivamente al momento de enseñar un idioma extranjero pues en otras asignaturas si es necesario). Cuando esto sucede, no se desespere pues los tiempos en que el profesor era el único que hablaba en la sala y los alumnos era solo un ente pasivo ya pasaron de moda. Una sala en la que los alumnos hablan, interactúan, opinan, discuten y debaten, es una sala donde posiblemente el aprendizaje esté ocurriendo pues se desarrolla una serie de inteligencias múltiples (que son 8) y los OFT (objetivos fundamentales transversales) que hacen mención, a grandes rasgos, a la educación valórica que reciben los niños pues se trabaja en grupo, se crea el respeto y se valora la opinión del otro.
Aún así, llega ese momento cuando todos hablan, cuando están trabajando en grupo y es difícil llamar la atención de los niños para dar una nueva instrucción, explicación, etc. Cuando una situación así le ocurra, no fuerce su voz, cuídela pues es su instrumento de trabajo y debe tenerla en buen estado por muchos años más. Entonces, ¿qué hacemos? una de las inteligencias múltiples mencionadas más arriba, es la kinestética, en la cual las personas aprenden de manera física, a través del movimiento. No les basta con verlo o escucharlo, sino que físicamente deben experimentarlo.
De esta manera, cuando todos hablen, Ud. pida a los alumnos, sin alzar su voz, que los que la escuchen, aplaudan UNA vez. Al pedir esto, de por si los que estén sentados adelante lo harán. Pídalo nuevamente, pero esta vez que lo hagan DOS veces. A estas alturas, el aplauso de unos pocos, llama la atención del resto; y en ese punto TODOS quieren saber qué esta ocurriendo.
Siga pidiendo aplausos hasta que vea que el curso completo aplaude. En ese momento, los alumnos estarán en silencio, porque están expectantes a lo que ocurrirá a continuación. Luego de esta primera vez, ellos entenderán que cuando Ud. pida aplausos, es porque tiene algo importante que decirles y por ende, se quedarán en silencio.
La escuela es un lugar donde ocurren grandes cosas. Hay momentos tan agradables que te alegran todo el día. Hay momentos difíciles que ponen a prueba nuestra paciencia y amor por nuestra pedagógica vocación. Pero si bien estas son cosas del día a día, hay otras que realmente nos ponen en aprietos como profesores. Cuando planificamos una unidad, designamos objetivos, actividades, homework ad-hoc a los contenidos, evaluaciones, etc.pero lamentablemente, existe un factor que juega en contra a todo lo anteriormente mencionado: la asistencia.
Los papás de nuestros alumnos a veces no envían a sus hijos al colegio si hace mucho frío, si está lloviendo y por muchos otros motivos. ¿Qué hacemos entonces? Hay ocasiones cuando con un grupo avanzamos de manera gradual y de pronto aparece el alumno que no vino a clases, que no le preguntó a nadie lo que se hizo y llega a la clase siguiente diciéndote: "Miss! ¿qué se hace? Es que yo no vine la última clase..."
En ese momento, nos podemos sentir molestos, y nos ponemos a pensar en cómo avanzo con EL alumno que no vino porque ese alumno también debe recibir el conocimiento que el profesor instruyó, compartió y guió.
Para revertir tales hechos, comparto con Uds. en esta ocasión una solución que ha tenido grandes resultados en mi experiencia como profesora. Esto consta en tener un assignment book o un Libro de Tareas que esté dividido por los cursos que tiene. En él y tal como dice su nombre, se plasmará la agenda de la clase y la tarea para la casa que se dio, fechas de pruebas, o los materiales que se pidieron para la sesión siguiente.
En una primera instancia, se les debe explicar a TODOS los alumnos que cada vez que falten a clases, se acercarán a solicitar ese libro (que Ud. debe tener siempre a mano) y buscarán la fecha de la clase y sabrán exactamente qué traer, qué estudiar, qué preparar.
Si bien esto significa un trabajo extra, rellénelo 5 minutos antes de salir a recreo con la información pertinente. Notará cómo esto le beneficia para evitar estos atrasos en el desarrollo oportuno de sus planificaciones, que nos guste o no, deben ser cubiertos en ciertos períodos de tiempo.